Tesis de Robert Michels según la cual los partidos políticos y otras grandes organizaciones de afiliados tienden inevitablemente a ser controlados por una pequeña dirigencia, sean cuales sean sus ideales democráticos.
Con más detalle
Michels expuso la tesis en Los partidos políticos (1911), argumentando que las necesidades organizativas, como las decisiones rápidas y los funcionarios a tiempo completo, concentran el control. Estudios posteriores, entre ellos el de Lipset, Trow y Coleman sobre un sindicato de tipógrafos con competencia partidaria interna, muestran que la tendencia puede frenarse. La mayoría de los especialistas la consideran una tendencia y no una ley de hierro.