Restricción legal al número de mandatos, o al tiempo total, que una persona puede ocupar un cargo determinado.
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Los límites pueden ser consecutivos, lo que permite volver al cargo tras una pausa, o vitalicios, como el límite de dos mandatos para la presidencia de EE. UU. establecido por la 22.ª Enmienda en 1951. Las normas que permiten un solo mandato, como la de México para su presidente, prohíben toda reelección. Se pretende que los límites impidan la perpetuación en el poder y garanticen la alternancia, especialmente en el caso de ejecutivos poderosos. Los críticos sostienen que reducen la experiencia, restringen las opciones de los votantes y desplazan la influencia hacia asesores no electos y grupos de presión.