Idea
Jürgen Habermas distinguió la acción comunicativa, orientada a alcanzar el entendimiento, de la acción estratégica, orientada al éxito. La legitimidad política depende de si las normas podrían obtener acuerdo en una comunicación no distorsionada.
Teoría
En The Theory of Communicative Action (1981) sostuvo que todo acto de habla plantea pretensiones de verdad, de rectitud normativa y de sinceridad que los demás pueden aceptar o impugnar. El acuerdo racional exige que todo hablante competente pueda participar y cuestionar cualquier aserción, sin coerción; solo la «fuerza no coactiva del mejor argumento» debería decidir. La sociedad combina un mundo de la vida estructurado comunicativamente con sistemas dirigidos por el dinero y el poder administrativo.
Ejemplos reales
La teoría es un marco analítico y no una institución. Sustenta las explicaciones de Habermas sobre la esfera pública y el debate constitucional, y ha influido en el diseño de foros deliberativos.
Crítica
Chantal Mouffe sostiene que la política no puede basarse en un consenso racional y que debe canalizar el conflicto entre adversarios. Nancy Fraser argumentó que la esfera pública burguesa excluía a las mujeres y a los grupos subordinados. Los críticos consideran también irrealizables las condiciones ideales del habla.
Resultados
Muy influyente en los estudios de comunicación, la sociología, el derecho y la teoría democrática, y una de las principales fuentes de la democracia deliberativa. Su alcance empírico es limitado porque las condiciones ideales rara vez se cumplen.
Relacionado
Afirmaciones
Habermas sostiene que todo acto de habla plantea pretensiones de verdad, de rectitud normativa y de sinceridad que un oyente puede aceptar o impugnar, y que el discurso debe estar aislado de toda fuerza excepto la «fuerza no coactiva del mejor argumento».[1]
Chantal Mouffe sostiene en La paradoja democrática (2000) que la política democrática no puede basarse en el consenso racional y debería, en cambio, canalizar el conflicto entre adversarios, un pluralismo «agonístico».[1]
Nancy Fraser sostuvo en 1990 que la esfera pública burguesa descrita por Habermas se construyó sobre la exclusión de las mujeres y de otros grupos subordinados, y que la democracia realmente existente necesita públicos múltiples y en competencia.[1]
Historial de revisiones
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