Idea
Una economía en la que el trabajo remunerado deja de ser la principal vía para obtener ingresos, estatus y derecho a los recursos públicos, porque la automatización realiza gran parte de él.
Teoría
Keynes especuló en 1930 con que la generación de sus nietos podría trabajar quince horas semanales. El debate actual gira en torno a cuántas tareas puede realizar la IA y con qué rapidez. Frey y Osborne (2013, publicado en 2017) estimaron que una gran proporción de los empleos de EE. UU. corría un riesgo elevado de automatización; un análisis de la OCDE basado en tareas, de Arntz, Gregory y Zierahn (2016), halló una proporción mucho menor.
Ejemplos reales
- El Dividendo del Fondo Permanente de Alaska reparte entre los residentes ingresos procedentes de los recursos.
- El experimento de renta básica de Finlandia de 2017–2018 puso a prueba pagos incondicionales.
- Las propuestas de dividendos de la IA y de fondos de capital público siguen siendo propuestas.
Crítica
Las oleadas anteriores de automatización crearon nuevos empleos además de destruir los antiguos, y los pronósticos de desempleo tecnológico masivo han fallado repetidamente. Los críticos sostienen también que el trabajo aporta sentido y vínculos sociales que el dinero no puede sustituir.
Resultados
Hoy ninguna economía es poslaboral. Las afirmaciones sobre su llegada son pronósticos y se señalan como tales, con un horizonte temporal para poder comprobarlas más adelante.
Relacionado
Afirmaciones
Entre las respuestas institucionales propuestas al declive de los ingresos del trabajo figuran la renta básica universal y los dividendos sociales procedentes de capital de propiedad colectiva.[1]
La automatización impulsada por la IA reducirá la demanda agregada de trabajo humano lo suficiente como para exigir nuevas instituciones de distribución del ingreso en los países de la OCDE de aquí a 2035.
Historial de revisiones
- 2026-10-23rev. 2 — Seed import
- 2026-10-23rev. 1 — Seed import